En nuestra excursión de julio nos propusimos recorrer el precioso entorno natural del Soto de Alfocea y descubrir los encantos de este rincón de Zaragoza. Una jornada que empezó con las dudas y la pereza típicas de los días de calor veraniego, pero que se acabó transformando en una maravillosa lección de disfrute, juego con mi payasa Pirueta y la aceptación plena de que la vida viene con todo el pack completo... ¡Ven a descubrir cómo “bailamos” con lo que el camino nos trajo!
☀️ Una mañana fresca bajo el regalo de la sombra
Para ser sincera, este mes no me apetecía mucho salir de excursión. Julio estaba apretando con fuerza, el mes pasado ya habíamos pasado muchísimo calor y la pereza me susurraba que era mejor quedarse en casa "por si acaso". Sin embargo, vencer esa resistencia inicial y ponerse en marcha fue nuestra primera gran victoria.
Empezamos a caminar a primera hora de la mañana desde Alfocea y, para nuestra sorpresa, ¡se estaba de maravilla! La primera horita transcurrió prácticamente entera arropada por la sombra de los árboles del soto y acompañada por una brisita suave y reconfortante que alejaba por completo el sofoco del verano. Un auténtico lujo para el cuerpo y los sentidos que nos demostró, una vez más, que cuando decides dar el paso y seguir adelante, la vida te premia con rincones chulos que te habrías perdido si te hubieras quedado quieta.
☕ Parada con aroma a café y la belleza de lo cercano
El camino avanzaba muy llano y agradecido, permitiéndonos saborear cada paso sin prisas. En mitad del trayecto, decidimos hacer una pausa: buscamos el cobijo de un árbol frondoso, nos sentamos en el suelo, sacamos el termo que llevábamos preparado y nos tomamos un café delicioso a su sombra. Estar allí parados, en calma, respirando la paz del soto con ese vientecito tan agradable, fue un momento de pura nutrición para el alma.
Mientras disfrutábamos del café, comentábamos lo increíble que es tener estas maravillas de la naturaleza tan sumamente cerca de casa. A veces nos empeñamos en hacer grandes desplazamientos y viajar lejos para caminar, olvidando que a la vuelta de la esquina tenemos espacios que cumplen su función a la perfección, nos ahorran kilómetros de coche y nos regalan la misma dosis de desconexión y felicidad.
🔴 Elegir con cabeza y el juego con Pirueta
Teníamos dos opciones de ruta circular: una más larga y otra más corta. Como el paseo estaba siendo tan agradable y la logística familiar mandaba (teníamos que estar de vuelta a la hora de comer para organizar la disponibilidad de coche), fuimos estrategas. Decidimos no arriesgarnos a que se nos hiciera tarde o a que el sol empezara a castigar en los tramos más expuestos, así que elegimos la opción corta. Una decisión sabia y consciente para mantener el listón del disfrute bien alto.
Además, en un ratito del camino, la magia hizo su aparición: me puse mi nariz de payasa y dejé que Pirueta saliera a jugar. Nos divertimos muchísimo haciendo unas fotos y grabando un vídeo (que no se grabó, siento que no lo puedas ver). ¡Qué importante es no perder nunca las ganas de jugar y reírse!
🏰 El mirador de Alfocea y lo que pasó después
Para cerrar la excursión, decidimos entrar a pasear por el barrio de Alfocea. Contemplamos la fachada de la iglesia y subimos hasta el mirador. ¡Qué preciosidad! Las vistas desde allí arriba son espectaculares, un regalo para los ojos que ponía el cierre perfecto a una mañana redonda.
O eso creíamos... porque el verdadero cierre de la excursión (con un toque de tragicomedia) vino después de bajar del mirador. Iba bajando la cuesta cuando vi frente a mí, en una ventana tapiada, este escrito: “No sabía qué ponerme y me puse feliz”. Me giré toda contenta a decírselo a mi marido y me tropecé con un reborde elevado del suelo. ¿El resultado? Un tozolón de morros. Me hice daño en la rodilla, el hombro, las manos y en el lateral de la cara. ¡Un auténtico cuadro!
Tras el susto inicial, con dolor, rabia y frustración, me levanté con la ayuda de mi marido y me senté en un banco que había a la sombra. Allí Tomás me lavó las heridas con el agua de la cantimplora, mientras yo soltaba la tensión llorando y después riendo. Cuando cogí fuerzas, nos fuimos al coche y pusimos rumbo a nuestra casa.
🧘 Sí a la vida con todo
A pesar del golpe, os prometo que regresé a casa muy contenta. Es verdad que ante estas situaciones surgen enseguida emociones de frustración y rabia (sobre todo porque no es la primera vez que me pasa en una excursión y la mente enseguida se queja). Pero la realidad es la que hay, y he aprendido a abrazar el pack completo. La excursión fue maravillosa, caminamos, nos reímos, Pirueta jugó y el dolor del golpe pasará, pero el disfrute de la mañana ya no me lo quita nadie.
Aquí tienes algunas reflexiones y aprendizajes que nos regaló esta experiencia:
👉🏼 Vencer la pereza tiene premio: Si nos hubiéramos quedado en el "por si acaso hace calor", nos habríamos perdido una mañana preciosa, fresca y llena de momentos mágicos. Hay que seguir adelante haciendo cosas.
👉🏼 La magia de lo cercano: No hace falta irse lejos para recargar el corazón. Valorar y redescubrir lo que tenemos al lado de casa nos evita desplazamientos y nos aporta el mismo bienestar.
👉🏼 Saber elegir y escuchar la logística: Optar por la ruta corta para respetar los tiempos familiares y evitar los riesgos del sol fue una decisión consciente y acertada. El éxito no se mide en kilómetros.
👉🏼 Abrazar el pack completo: La vida viene con sombras frescas, café rico y narices de payasa, pero también con rebordes traicioneros y caídas de morros. Aceptar la frustración y mantener la sonrisa a pesar de las "heridas de guerra" es clave para seguir viviendo con alegría.
¡Seguimos eligiendo disfrutar de La Alegría de Vivir en la naturaleza! 😍
✨ ¡Despierta tu Alegría Interior y Cambia tu Mundo! ✨
¿Te ha gustado este artículo? 🧡 Cuéntame, ¿tú te dejas llevar por la pereza en verano o te lanzas a descubrir los tesoros que tienes cerca de casa? 🤔 ¡Te leo!
P.D. ¡Te espero en agosto para contarte nuestra próxima excursión! 📅 Y por si no has visto las anteriores te las acerco por aquí: Rutas con Alegría