En nuestra excursión del mes de octubre continuamos con nuestro reto del año de regalarnos al menos una salida al mes en la naturaleza. Esta vez fue una caminata muy especial, pues no fuimos solamente mi marido y yo como en otras ocasiones, sino que nos acompañaban más miembros de la familia.

Volver a esta ruta es siempre un regalo. Es un itinerario que hemos recorrido muchas veces a lo largo de nuestras vidas y que a mí me llena profundamente, porque me conecta directamente con el bosque, con la paz y con un lugar que para mí es casa, hogar y refugio. Además, el otoño le da un matiz único y luminoso. ¡Sigue leyendo para descubrir cómo disfrutamos de este día tan hermoso!

🍂 Subida pausada y preciosa por Turieto Bajo

Iniciamos la caminata desde el parking de San Antón, entre Torla y el Puente de los Navarros. Para no cargar con peso innecesario y disfrutar del camino con total ligereza, nos organizamos muy bien desde el principio: antes de empezar a andar nos comimos un pequeño tentempié a modo de almuerzo, nos pusimos en la mochila una parte de la comida y el resto lo dejamos en el coche para comerlo al volver a modo de merienda.

Tras la bajada hacia el río, cruzamos el puente y tomamos el sendero de Turieto bajo. Nos costó unas dos horas y media llegar arriba, ya que íbamos a un ritmo muy tranquilo y haciendo continuas paradas. Íbamos con una persona a la que le cuesta más caminar y va más despacio, y adaptar nuestro paso al suyo nos brindó la oportunidad de estar verdaderamente presentes y saborear cada detalle de la excursión.

A lo largo del camino fuimos disfrutando de las hermosas cascadas del río Arazas. Nos entretuvimos recordando y descubriendo sus accesos, como la cascada de la Tamborrotera —cuyo sendero de bajada permite volver al camino por el otro extremo sin necesidad de desandar lo andado— o la de los Abetos, a la que se accede por un sendero de ida y vuelta.

☀️ Picnic bajo el sol en la Pradera de Ordesa y sorpresa en el río

Llegamos a la Pradera de Ordesa disfrutando de un día estupendísimo: sin viento, sin lluvia, sin frío ni calor. Nos sentamos tranquilamente en la hierba a comer sin prisas la parte de la comida que llevábamos en la mochila, disfrutando de los rayos de sol y del entorno.

Nos llamó mucho la atención observar que el cauce del río no llevaba agua por la superficie en el tramo junto a la Pradera. Tras los meses de sequía, aunque las últimas lluvias habían hecho que las cascadas de más abajo bajaran con un caudal precioso y mágico, en la pradera el agua discurría filtrada por debajo de las piedras, dejando ver el lecho de piedras sin agua, pero con humedad por algunas zonas.

🌲 El silencio de Turieto Alto y merendola en los Llanos de Planduviar

Para emprender el regreso, optamos por bajar por el camino de Turieto alto. Fue un trayecto precioso: nos envolvió una paz absoluta que disfrutamos con gran tranquilidad, sin coincidir con nadie en todo el camino.

Al llegar de nuevo al parking de San Antón, nos subimos al coche y nos desplazamos en apenas 15 minutos hasta los Llanos de Planduviar. Allí, en un espacio amplísimo y con muy poquita gente alrededor, nos sentamos en una mesa para disfrutar del resto de nuestra “comida merienda”. Y terminamos con la vuelta a casa en coche con una sonrisa de oreja a oreja.

Aprendizajes que nos llevamos de esta excursión:

👉🏼 El valor de amoldar el ritmo: Caminar al paso de quien va más despacio no es un freno, sino un regalo que nos enseña a desacelerar, cultivar la paciencia y disfrutar del paisaje con una presencia mucho más profunda.

👉🏼 Simplificar la logística para ir ligeros: Dividir las comidas y llevar solo lo imprescindible nos permite caminar sin cargas físicas, disfrutando tanto del movimiento como de las pausas.

👉🏼 Volver a los lugares refugio: Regresar a aquellos parajes que sentimos como «nuestra casa» nos reconecta con nuestra esencia y nos permite redescubrir rincones de siempre con la mirada renovada de cada época de la vida.

👉🏼 Compartir la naturaleza en familia: Sumar a personas queridas a nuestros retos compartidos fortalece los lazos y crea recuerdos cálidos que perduran en el corazón.

¡Sea en solitario, en pareja o en familia, seguimos eligiendo disfrutar de La Alegría de Vivir en la naturaleza! 😍

✨ ¡Despierta tu Alegría Interior y Cambia tu Mundo! ✨

¿Te ha gustado este artículo? 🧡 Cuéntame, ¿tienes algún rincón en la naturaleza al que te encante volver una y otra vez para reconectar y sentirte como en casa? 🤔 ¡Te leo!

P.D. ¡Te espero en noviembre para contarte nuestra próxima excursión! 📅 Y por si no has visto las anteriores te las acerco por aquí: Rutas con Alegría

 

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